viernes, 25 de marzo de 2011


Cuando uno se introduce en el mundo de la seducción, se sumerge en un mundo de texturas, aromas, colores y sabores que quizás recuperan lo más sensible de los seres humanos.

La seducción está lejos de ser algo que tiene que ver con el cuerpo y con los ideales de belleza que hemos estado definiendo este último tiempo. Nada tiene que ver con las trasparencias, el caño y otros aspectos externos que tanto reforzamos.
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